El verano es la época del año ideal para que cualquier persona se tome unas merecidas vacaciones y pase un tiempo de disfrute y descanso rodeada de sus seres queridos. Romper con la rutina diaria, desconectar del trabajo y descubrir o visitar nuevos lugares es imprescindible para mantener una fuerte salud emocional para toda familia.

Pero, ¿qué sucede si tenemos a nuestro cargo a un familiar en situación de dependencia?

En muchos casos, se da la circunstancia que el paciente dependiente, ya sea por su condición, su grado de dependencia, o por tener una edad avanzada, no pueden viajar o desplazarse largas distancias de su hogar o lugar de residencia. Por ello, en estos casos, si el cuidador quiere asegurar el bienestar de la persona dependiente sin renunciar a sus días de vacaciones, lo recomendable es contratar un servicio de asistencia a domicilio, o bien, contar con un familiar que garantice los cuidados básicos (higiene, comidas, medicación…)

Si la persona dependiente puede llegar a desplazarse y contamos con ella para pasar las vacaciones, debemos tener en cuenta una serie de aspectos antes y durante el viaje:

La accesibilidad en el lugar de destino

Elegir el lugar donde pasaremos las vacaciones junto a nuestro familiar dependiente puede ser complejo si este depende de ayudas para su desplazamiento, como andadores o sillas de ruedas. Por suerte, cada vez son más los establecimientos y alojamientos turísticos que cuentan con sistemas de accesibilidad a sus instalaciones. Algo que, recordemos, supone un derecho fundamental de todos los ciudadanos.

El transporte y el desplazamiento

Llega el momento del viaje en sí. Dado el momento actual de crisis sanitaria que atravesamos a causa del coronavirus, se recomienda por parte de las autoridades realizar los desplazamientos en coche y evitar los lugares con potenciales grandes aglomeraciones de gente. Sin embargo, de ser esto complejo de realizar o se opten por otras vías como el tren, el avión o el autobús, hay que saber que muchas compañías de transportes ofrecen servicios de asistencia para personas con movilidad reducida o discapacidad. Eso si, por lo general deben solicitarse de forma previa o al mismo tiempo que se efectúe la compra del billete.

Las rutinas durante las vacaciones

Mantener y cuidar las rutinas y hábitos diarios es una parte fundamental del cuidado de una persona dependiente. Por ello, si viajamos con una persona a nuestro cargo debemos adaptar las actividades que realicemos durante las vacaciones a sus capacidades y necesidades con la intención de causar molestias mínimas.

Hay que procurar que el paciente dependiente se encuentre acompañado de alguien en todo momento, que cuide su hidratación, alimentación y medicación. Pero sin limitar en exceso las actividades cognitivas o físicas que realice a menudo. Hay que tratar de hacerle participe del momento haciéndole sentirse bien y cómodo junto a la familia.